Historia

La Argentina en Copa Davis – 1924-1927

Los “tennismen” argentinos, de “jira”

En 1924, luego de participar en los Juegos Olímpicos de París, la delegación regresó al país para disputar la por entonces muy trascendente Copa Mitre, que se disputaba en las canchas del Buenos Aires Lawn Tennis Club cuando la organización recaía en el país. Se inscribió un equipo en la zona europea de la Davis y, desde Londres, las autoridades mundiales informaron que el sorteo había favorecido a nuestro país con un “bye”, y en segunda rueda debía medirse con Sudáfrica, antes del 5 de junio.

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Ronaldo Boyd y Guillermo Robson.

Las autoridades de la Asociación Argentina de Lawn Tennis, al comprobar que sus jugadores no podrían llegar a tiempo, invitaron telegráficamente a los sudafricanos para que la serie se llevara a cabo en la Argentina -con los gastos a cargo de la AALT-, pero la sugerencia no tuvo eco positivo. De esa manera, Sudáfrica ganó por walk over. Lo mismo sucedió en 1925, pero por razones económicas que impidieron costear la travesía. Entonces, se invitó a los adversarios -Japón y Australia- a viajar hacia Buenos Aires, pero tampoco fue aceptado. Por esa razón, Argentina no fue incluida en la competencia.

Recién en 1926 llegó la primera victoria de nuestro país. Integraron el equipo Guillermo Robson, Enrique Obarrio -capitán y jugador-, Ronaldo Boyd y Héctor Cattaruzza. Ellos viajaron a Barcelona, España, para jugar en primera instancia contra Hungría entre el 16 y el 18 de mayo, siempre en la zona europea, sobre canchas de polvo de ladrillo. Los “tennismen” argentinos amortizaron la «jira» (términos usados en esa época) y ganaron por 3-2, con triunfos de Obarrio contra Imre Takals en sets corridos; de Robson y el mismo Obarrio en el doble contra Bela von Keherling y Kalman Kirchmayer, también en sets seguidos, y de Robson contra Takals. Las victorias locales las consiguió Von Keherling en el primero y último punto. Aquella serie fue observada por los españoles, quienes alentaron a los argentinos constantemente para que fueran sus siguientes rivales, en el mismo escenario. España derrotó a Irlanda con la participación de dos jugadores: Francisco Sindreu y Miguel Juanico, quien obtuvo dos de los singles pero no fue titular contra la Argentina.

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Enrique Obarrio.

La serie se disputó, por la tercera rueda, entre el 29 y el 31 de mayo y los locales frenaron la ilusión de los nuestros por 3-1: Eduardo Flaquer, Raimundo Morales Marques y Sindreu se quedaron con los puntos, capitaneados por Vidal Ribas. El único parcial lo obtuvo Robson superando a Sindreu en cinco sets. El último individual se canceló por falta de luz cuando Robson y Flaquer habían ganado un set cada uno, pero no tenía influencia en el resultado final.

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Héctor Cattaruzza.

Como curiosidad, nuestros jugadores aceptaron que el árbitro general fuera el local José Sagnier, en justo reconocimiento a la generosidad con que habían sido acogidos en su estadía en España. Además, antes del regreso a Buenos Aires, la delegación nacional recibió una bandera de fino paño celeste y blanco junto a una misiva firmada por los jugadores locales que decía: “En el día de vuestra Patria, os obsequiamos este estandarte con augurios de buen viaje de regreso a Buenos Aires”. Más allá de ya haber quedado atrás el 25 de Mayo hacía varias jornadas, los destinatarios del presente se prodigaron en agradecimientos.

Esta anécdota tuvo un final desagradable: “Apenas llegamos al país le entregamos la enseña al presidente de la Asociación Argentina de Lawn Tennis, Bustos Morón, para que sea exhibida. Pero un par de años más tarde robaron en la sede y los cacos, que no encontraron dinero, se llevaron la bandera…”, aseguró el capitán argentino.