Historia

Los Mosqueteros sueltos en el B.A.L.T.C.

El tenis Francés deslumbró en el Buenos Aires.

Tras exitosas gestiones se concretó la vieja aspiración argentina de ver jugar en sus canchas a algunas de las primeras figuras del tenis mundial. Ello se produjo en un momento de auge del deporte de la raqueta, que por otra parte constituía casi una necesidad, por cuanto las últimas presentaciones argentinas en el exterior habían demostrado firmes progresos. Resultó un hecho que marcó un valioso paso, ya que la presentación de tenistas de la valía de Jean Borotra, Jaques Brugnon y Christian Boussus significó un rico aporte para el afianzamiento del tenis en la Argentina.

La presencia de esos populares franceses invitados por el Buenos Aires Lawn Tennis Club representó una relevante nota de gran repercusión. Se sumó a ella la inauguración oficial del estadio «Tribuna Central» y a la coincidente temporada en la que se conmemoraba el 50º aniversario de la iniciación de la práctica del tenis en nuestro país, bajo las reglas mundiales, en 1877.

Todo partió de la decisión de los dirigentes del BALTC, con el apoyo de la AALT, que así grabaron un brillante jalón e inolvidable fecha en la historia del club. Por ese año, en 1927, sólo se recordaban las visitas de dos estrellas del tenis: Zenzo Shimidzu (japonés) y William «Bill» Johnston (estadounidense). Estuvieron en Buenos Aires sin que mediara ninguna invitación oficial.

Shimidzu permaneció entre nosotros por cuestiones de negocios, durante un mes, en 1919, e intervino en un certamen especial organizado por el Club Belgrano Athletic donde venció en el cotejo final, en cuatro sets, a Lionel Knight, por entonces en sus mejores momentos. El arribo de Johnston a Buenos Aires se produjo en 1918, pero como enviado de la marina de su país tras la Primera Guerra Mundial, jugando sólo algunos encuentros en el Belgrano Athletic (Ver El tenis y sus fechas, 1918 y 1919).

A partir de esas visitas realizadas por un verdadero azar, no se tuvo en nuestras canchas oportunidades de presenciar la actuación de prominentes tenistas por largo tiempo. Felizmente ocurrió en el ’27. No se debió a la falta de preocupación de las autoridades del tenis local, pero contando ya con la magnífica cancha con tribuna del BALTC, habilitada pero reservada su inauguración por decisión de sus dirigentes a una jornada memorable, todo se encaminó para que una nueva presencia estelar fuera el gran motivo. Por lo demás, la capacidad del estadio permitió jornadas con gran asistencia de público.